Origen de algunas frases hechas (I)

¿Alguna vez no os habeis preguntado de dónde vienen algunas frases hechas, como “dormirse en los laureles”? Pues hoy os voy a contar el origen de unas pocas, la mayoría muy conocidas por todos:

  • A ojo de buen cubero: Esta expresión se utiliza normalmente para decir que algo esta hecho sin medida. Antiguamentem en los diferentes reinos había una total falta de reglamentación respecto a los sistemas de medidas. La frase hace referencia a las medidas de capacidad de las cubas destinadas a contener agua u otro líquido. Éstas eran fabricadas una a una por el cubero, y su capacidad venía determinada por el reino en el que tuviera montado el negocio e incluso por las diferentes medidas dictadas por los señores feudales.
  • Así se las ponían a Fernando VII: Se utiliza cuando alguien, por el trabajo de otros, encuentra muchas facilidades en la ejecución de un proyecto. Se explica esta expresión recurriendo a la anecdota de Fernando VII y el billar, el rey era aficionado a este juego y solía enfrascarse en largas partidas en las culaes los cortesanos simulaban fallar los golpes y aprovechaban para poner las bolas de tal modo que al rey le fuese muy sencillo conseguir una carambola.
  • Como Pedro por su casa: Esta expresión habla de la persona que se mueve con desenvoltura en un lugar que no le es propio. A veces tiene un significado peyorativo, porque se trata de un intruso con una actitud impertinente, arrogante o excesiva. Pedro es el nombre que se le da a cualquier individuo, para personalizar las frases hechas, dichos o refranes. Con especialidad se refiere al dueño o amo de una casa, como si se tratase de una antigua relación de las palabras cristianas según las cuales San Pedro era la piedra angular o primera piedra de la Casa de Dios.
  • Dar gato por liebre: Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso del tiempo es la mala fama de las posadas y hosterías, respecto a la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que parados frente a la carne recién asada, recitaban: “Si eres cabrito, manténte frito; si eres gato, salta al plato” Este exorcismo nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión dar gato por liebre, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad.
  • Dar la lata: Hay muchas versiones sobre la procedencia del dicho, aunque la que más se cree que es, es la que proviene de los antiguos dichos “dar la tabarra” o “dar la murga”, con las que se daba a entender el fastidio ocasionado por alguien que golpea instrumentos de percusión tales como zambombas , palos y cencerros, pera festejar segundas nupcias de un/a viudo/a. Posiblemente, al aparecer en el mercado la hoja de lata como producto de uso común, los recipientes vacíos de ese material fueron incorporados al equipo sonoro de las “cencerradas”. De manera que “dar la lata” no hizo más que extender el concepto tradicional de dar la murga.
  • Dar un cuarto al pregonero: La figura del pregonero existe desde hace mucho tiempo, incluso se lo registra a la época de los romanos. En España estaban divididos en tres clases: los oficiales, al servicio de la Administración; los heraldos, que marchaban delante de los nobles anunciando el paso de estos y los voceadores mercantiles, que pregonaban por encargo los artículos y servicios más diversos. La tarifa usual de los últimos era un cuarto, (alrededor de tres céntimas de peseta) de manera que dar un cuarto al pregonero significaba pagar los servicios de ese oficial público para que difundiese cualquier tipo de noticia. Con el paso del tiempo, la frase adquiriría en España un sentido totalmente opuesto, el cual es reprobar la divulgación de algo que, por su particular naturaleza, debería callarse.
  • Dejarle en la estacada: La “estacada” era el campo de batalla construido con estacas donde se celebraban los desfiles solemnes, torneos y demás competiciones entre caballeros. De ahí se llamó figuradamente “quedarse en la estacada” a ser vencido en una disputa o perder en una determinada empresa; y “dejar a alguien en la estacada” a abandonarle en un momento delicado o peligroso

El próximo día os pondré una lista con algunas más :)

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Vía: interrogantes.net

4 comentarios a “Origen de algunas frases hechas (I)” »»

  1. Comentario de Trepa publicado el 04/12/06 a las 12:41

    Dar un cuarto al pregonero: Cuando he leido esto se me a venido a la cabeza; cervecita en terraza de un bar y el tipico plasta con instrumento, y l final darle un € o algo asi y decirle ala ahora vete lejos xDDDD.

  2. Comentario de chuano publicado el 04/12/06 a las 13:23

    Joer, la del pregonero y la de Fernando VII no las había oido en mi vida.

    Muy guapo el post, siempre me pregunto de donde salen estas frases hechas, espero con impaciencia la segunda parte ;).

    Un saludo!

  3. Comentario de mu publicado el 17/06/07 a las 0:40

    ¿Alguna vez no os habeis preguntado de dónde vienen algunas frases hechas, como “dormirse en los laureles”? Pues hoy os voy a contar el origen de unas pocas, la mayoría muy conocidas por todos:

    A ojo de buen cubero: Esta expresión se utiliza normalmente para decir que algo esta hecho sin medida. Antiguamentem en los diferentes reinos había una total falta de reglamentación respecto a los sistemas de medidas. La frase hace referencia a las medidas de capacidad de las cubas destinadas a contener agua u otro líquido. Éstas eran fabricadas una a una por el cubero, y su capacidad venía determinada por el reino en el que tuviera montado el negocio e incluso por las diferentes medidas dictadas por los señores feudales.
    Así se las ponían a Fernando VII: Se utiliza cuando alguien, por el trabajo de otros, encuentra muchas facilidades en la ejecución de un proyecto. Se explica esta expresión recurriendo a la anecdota de Fernando VII y el billar, el rey era aficionado a este juego y solía enfrascarse en largas partidas en las culaes los cortesanos simulaban fallar los golpes y aprovechaban para poner las bolas de tal modo que al rey le fuese muy sencillo conseguir una carambola.
    Como Pedro por su casa: Esta expresión habla de la persona que se mueve con desenvoltura en un lugar que no le es propio. A veces tiene un significado peyorativo, porque se trata de un intruso con una actitud impertinente, arrogante o excesiva. Pedro es el nombre que se le da a cualquier individuo, para personalizar las frases hechas, dichos o refranes. Con especialidad se refiere al dueño o amo de una casa, como si se tratase de una antigua relación de las palabras cristianas según las cuales San Pedro era la piedra angular o primera piedra de la Casa de Dios.
    Dar gato por liebre: Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso del tiempo es la mala fama de las posadas y hosterías, respecto a la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que parados frente a la carne recién asada, recitaban: “Si eres cabrito, manténte frito; si eres gato, salta al plato” Este exorcismo nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión dar gato por liebre, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad.
    Dar la lata: Hay muchas versiones sobre la procedencia del dicho, aunque la que más se cree que es, es la que proviene de los antiguos dichos “dar la tabarra” o “dar la murga”, con las que se daba a entender el fastidio ocasionado por alguien que golpea instrumentos de percusión tales como zambombas , palos y cencerros, pera festejar segundas nupcias de un/a viudo/a. Posiblemente, al aparecer en el mercado la hoja de lata como producto de uso común, los recipientes vacíos de ese material fueron incorporados al equipo sonoro de las “cencerradas”. De manera que “dar la lata” no hizo más que extender el concepto tradicional de dar la murga.
    Dar un cuarto al pregonero: La figura del pregonero existe desde hace mucho tiempo, incluso se lo registra a la época de los romanos. En España estaban divididos en tres clases: los oficiales, al servicio de la Administración; los heraldos, que marchaban delante de los nobles anunciando el paso de estos y los voceadores mercantiles, que pregonaban por encargo los artículos y servicios más diversos. La tarifa usual de los últimos era un cuarto, (alrededor de tres céntimas de peseta) de manera que dar un cuarto al pregonero significaba pagar los servicios de ese oficial público para que difundiese cualquier tipo de noticia. Con el paso del tiempo, la frase adquiriría en España un sentido totalmente opuesto, el cual es reprobar la divulgación de algo que, por su particular naturaleza, debería callarse.
    Dejarle en la estacada: La “estacada” era el campo de batalla construido con estacas donde se celebraban los desfiles solemnes, torneos y demás competiciones entre caballeros. De ahí se llamó figuradamente “quedarse en la estacada” a ser vencido en una disputa o perder en una determinada empresa; y “dejar a alguien en la estacada” a abandonarle en un momento delicado o peligroso

  4. Comentario de alioli publicado el 08/11/07 a las 22:27

    esta muy bn pero cero q si añaden mas frases estaria mejor!!! XD venga a currar!!!

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